lunes, 13 de diciembre de 2010

Y ahora, ¿qué?

Los controladores aéreos tenemos nuestras deformaciones profesionales. La más notable es que, no importa cómo de grave haya sido el problema pretérito, volvemos a centrar la atención en el presente y el futuro inmediato.
Según van pasando las horas va quedando cada vez más claro que el decreto del estado de alarma y la militarización de los controladores de tráfico aéreo son, ambas, medidas ilegales. A sumarse a otras, porque, a pesar de no haber contado con la oposición de la Audiencia Nacional, la sustitución de un Convenio Colectivo por un Real Decreto Ley –y ya van varios- tampoco es legal.
No pretendo con ello legitimar nuestra acción, pero incluso aquí cabe plantearse alguna pregunta. Si se considera que la ley exige a quien no se encuentra en condiciones de controlar que no lo haga, y que después del acoso laboral salvaje sufrido – admitiendo diferencias personales- casi nadie está ya en condiciones de ejercer sus funciones, qué es más importante: ¿El derecho a volar de los ciudadanos? ¿O que cuando vuelan se les pueda garantizar la seguridad?
Sé que siempre se considera que hablar de seguridad es una forma de chantajismo de nuestro colectivo. No obstante, después de innumerables bajas médicas e incluso incapacidades laborales permanentes, está claro que se está haciendo trabajar a los controladores más allá de su capacidad. Y si creo que la Seguridad es fundamental y está muy seriamente comprometida, lo denunciaré. Algún día se entenderá que la seguridad es, con mucho, nuestro principal objetivo.
El Sr. Lema Devesa, presidente de Aena, se empeña en mantener dos máximas: 1. No faltan controladores, y 2. Los de aquí somos muy poco productivos. Si no faltasen controladores, ¿por qué las horas efectivas de trabajo de aquí son 1786 , mientras que nuestros vecinos comparables, siguiendo las recomendaciones tanto OACI como de Eurocontrol de 1450 horas anuales para nuestra responsabilidad y turnos, son Francia 1303, Reino Unido 1268 y Alemania 1123? ¿Y por qué nos mandan todos los días SMS ofreciendo horas extras adicionales y terminan operando por debajo de la capacidad que demandan las compañías? Así, perdemos todos.
En cuanto a la productividad, ya parcialmente contestada, ¿por qué Aena incluye en la contabilidad aeropuertos como Logroño, Ciudad Real o La Gomera, por poner ejemplos de aeropuertos que han nacido en el último lustro y que tienen poca actividad? Otros países excluyen los aeropuertos pequeños de sus estadísticas. No discuto el modelo aeronáutico/administrativo español, pero tampoco puedo aceptar que se nos denigre tras comparar velocidad y tocino. Determinados tramos del espacio aéreo español son menos densos que los del espacio británico, que tanto le gusta al Sr Lema. ¿Los controlamos o no? ¿Y además, por qué Aena incluye a todos los controladores en las cuentas cuando los competidores excluyen de sus estadísticas a los que se ocupan de otras tareas, como la gestión, planificación, formación, etc.?
Algunos países, como Australia, nos han precedido es esta aventura. Las condiciones laborales de los australianos han hecho que muchos controladores hayan emigrado, dejando a su sistema de control de tráfico aéreo muy en precario. No creo que Australia sea tan dependiente del turismo como España, y menos en este momento. Y tristemente la atracción de España hacia los turistas, según van apareciendo nuevos mercados en el sector, se va desvaneciendo y el efecto negativo actual podría no recuperarse nunca.
¿Sanciones? ¿Desposesión de bienes? ¿Cárcel? Nos lo tendrán que aplicar a todos, puesto que prácticamente todos apoyábamos lo que en el fondo era una declaración de que en estas condiciones no se puede trabajar. Y estamos desesperados. ¿Alguien puede creer que nos arriesgásemos a perderlo todo sólo por mantener un sueldo? La desesperación nos lleva hasta tal punto que algunos compañeros ya se han marchado a otras profesiones. O al extranjero. Otros están esperando el momento. Otros más, en fin, esperan a prejubilarse, como permiten y recomiendan las instituciones internacionales, cuando en otras circunstancias hubieran aguantado unos añitos más. Ya nadie quiere esto. Y no olvidemos que los controladores tenemos una carrera universitaria y hablamos inglés. Yo mismo solicité hace ya meses mi licencia europea para largarme.
España no puede prescindir de uno solo de sus controladores. Para ilustrar esto, hace poco un controlador de Sevilla fue sancionado con quince días de empleo y sueldo, y le administraron la sanción de forma que sólo la cumpliera en días libres o de poco tráfico.
La solución, entonces ¿va a ser encadenarnos a las posiciones de control hasta que esto esté solucionado del todo? ¿Seguiremos militarizados indefinidamente? Y mientras tanto, ¿se seguirá mintiendo acerca de nuestros salarios? La media que tan alto vocean el Ministro y Lema para seguir generando antipatía hacia el colectivo es el doble de la real.
Nuestros negociadores ya han dicho que aceptamos (íntegros y no interesadamente capados, que es como suelen ofrecerlos) el convenio inglés, o el alemán, o el francés…. A mi me gustaba este país y aún quiero que funcione. Teniendo en cuenta todo lo que aquí he expuesto, ¿no será más razonable que el gobierno asuma la responsabilidad de sus medidas impopulares y deje ya de usarnos como cortina de humo?
Y sobre todo, ¿no será más lógico que negocie honradamente y nos deje, de una santa vez, trabajar en paz?

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